
Muy buenas noches a todas y todos, muchas gracias por acompañarnos en este homenaje que le hacemos con todo el amor a nuestra querida Gloria Valencia de Castaño, quien nos enseñó a respetar la vida, en todas sus formas y manifestaciones. Bienvenidos a este sencillo y cálido evento.
El próximo año la Fundación Natura cumple 25 años de existencia y fue en 1983 cuando Gloria Valencia de Castaño junto con Hernán Echavarría, Luis Fernando Lloreda, Ramón de la Torre, Antonio Puerto, Armando Samper y otros personajes firmaron el Acta de Constitución de una organización dedicada a la conservación de la biodiversidad con un compromiso claro con la vida; Natura significa vida, nosotros todos y todas somos parte de Natura, parte de la naturaleza, que a veces olvidamos tratarla con cuidado y respeto. Gracias a este acto generoso, nació, creció y hoy existe la FN como una de las organizaciones colombianas más importantes en el tema de la conservación de la biodiversidad. Gloria Valencia nos acompañó durante todo este tiempo y podemos decir que Natura, Naturalia y los programas de fauna que nos han visto crecer a toda una generación de colombianos y colombianas son el producto de un inmenso amor y compromiso por nuestro territorio, por nuestros recursos, por nuestra gente, por nuestro país. Y Gloria Valencia nos seguirá acompañando durante mucho tiempo más y por esto hemos decidido crear el Premio: “Fundación Natura a la Conservación de la Biodiversidad Gloria Valencia de Castaño”. A veces no alcanzamos a imaginar como actos sencillos, utópicos algunos, comprometidos casi todos, alcanzan a trascender en el tiempo y se prolongan mucho más allá de la existencia de las personas. Este premio quiere ser un tributo a una persona que queremos que nos siga acompañando, una persona cuyo amor por la naturaleza queremos que siga vivo en las próximas generaciones de colombianos y colombianas: Gloria Valencia de Castaño, una persona especial, una persona que con su ejemplo nos enseña que podemos trascender, tener luz propia entre los millones de personas que habitan en este mundo.
El propósito del premio es promover la conciencia ambiental a todos los niveles y edades de la población de nuestro país a través del reconocimiento y estímulo a investigadores, científicos, niños, niñas, jóvenes y a comunidades en general, que estén desarrollando o hayan realizado en los últimos dos años, acciones en materia de protección de la biodiversidad. La biodiversidad es la fuente de nuestra subsistencia, aún no somos conscientes de eso y por eso la sobreexplotamos y ponemos los intereses particulares por encima del mandato constitucional de gozar de un ambiente sano. Aún no hemos caído en cuenta que la naturaleza no nos pertenece sino que nosotros pertenecemos a la naturaleza, que ella está completamente integrada a nuestra vida y que nuestra vida y bienestar dependen de ella.
Los países poseen bienes materiales, culturales y biológicos. Pensamos que el primero es el que más cuenta y que los otros dos no tienen tanta importancia, pero la riqueza biológica tiene tanto valor o más que los anteriores y están directamente relacionados. Para que sea posible su conservación y goce es necesario que la población asuma las correspondientes actitudes y valores. La conservación hay que abordarla desde la ética y la moral. La extinción de las especies es una cuestión ética. Los valores asociados a la biodiversidad son éticos, estéticos y económicos e insistimos en la importancia de los dos primeros. Los valores económicos lo son en cuanto contribuyen a un desarrollo humano más armonioso y equitativo. Los valores éticos se fundamentan en el derecho que tienen todos los seres vivos a existir.
También, como nos lo enseñó Gloria, los seres vivos son una fuente permanente de belleza; siempre digo que no podemos nosotros privar a las generaciones futuras de sentir la magia de un bosque de niebla. C. Levi-Strauss comentó en alguna ocasión que "cada especie es un tesoro irremplazable igual a los trabajos de arte que conservamos religiosamente en los museos".
Por eso la conservación de la biodiversidad es la condición máxima de sostenibilidad de los ecosistemas. La conservación incluye aspectos tan trascendentales como el mantenimiento de la composición actual de los gases atmosféricos o la regulación de los ciclos de la biosfera, entre ellos el del agua o el del nitrógeno. Pero la conservación de la biodiversidad también tiene que ver con la conservación de la cultura y de los pueblos que dependen su subsistencia de los bosques y su entorno. La conservación de la biodiversidad solo es posible con una mirada integral.
Esta mirada integral fue lo que nos llamó para hacer la convocatoria en las tres modalidades y los premios que hoy se están entregando a la ciencia, al trabajo comunitario y a la conciencia de niños y jóvenes, como debe ser abordada la complejidad del cuidado de la biodiversidad; no es solo con la ciencia, no es solo con la conciencia o con el trabajo comunitario, son todos los puntos que se complementan entre sí. Cada factor ambiental interactúa con la totalidad, manteniendo un rango que las especies vivas pueden sobrellevar. Pero no solamente animales y vegetales tienen el riesgo de quedar fuera de rango y colapsar, también los suelos como substrato de vida y, muy especialmente, el agua como fuente de toda vida.
Quiero agradecer muy especialmente el Comité Organizador del premio: Alvaro castaño, Julio Carrizosa, Manuel Rodriguez, Jean Claude Bessudo, Rodrigo castaño y al Jurado del mismo integrado por Gonzalo Andrade, presidente del Jurado, Margarita Marino de Botero, Claudia Martinez y Alfredo Molano. A don Pedro Gómez y Compartir por su generosidad, al Éxito, la Empresa de Energía de Bogotá y Luis Fernando Lloreda por su apoyo financiero; A Heyde López quien trabajo con todo el amor para sacar adelante el premio y a todo el equipo de la Fundación que ha estado pendiente de darnos su apoyo.
Quiero terminar con esta frase que oí algún día y no recuerdo dicha por quién: PARA LOGRAR QUE LA POBREZA SEA HISTORIA, HAY QUE LOGRAR QUE LA BIODIVERSIDAD SEA EL FUTURO.