
La Fundación Natura ha adelantado procesos de conservación de los bosques de roble del Corredor Guantiva – La Rusia - Iguaque por medio de varios proyectos y gran cantidad de investigaciones desde 1989, como aporte al conocimiento en fauna (aves, anfibios y reptiles, mamíferos, insectos), flora, a procesos de restauración ecológica y a procesos organizacionales de las comunidades locales.
Como parte de los procesos de planificación en la región y como respuesta a problemáticas vigentes relacionadas con los bosques de roble actualmente se desarrolla el proyecto “CORREDOR DE CONSERVACIÓN DE ROBLES, UNA ESTRATEGIA PARA LA CONSERVACIÓN Y MANEJO FORESTAL EN COLOMBIA”, cofinanciado por la Fundación Mac Arthur.
Como estrategia para alcanzar la meta se ha planteado el desarrollo de un plan de investigación aplicada para la generación de criterios e indicadores, que contribuyan con la elaboración del plan de manejo para la especie.
El proyecto tiene como meta principal fortalecer las capacidades institucionales locales y regionales para la conservación y uso del recurso forestal roble en el corredor de Conservación Guantiva - La Rusia – Iguaque.
Estos bosques albergan un gran porcentaje de la flora y fauna andina, entre las que se destacan especies de plantas como los encenillos, siete cueros, aguacatillos, orquídeas y musgos, al igual que especies de mamíferos como el oso andino, el maco, el báquiro, la guagua y gran cantidad de aves como la perdiz santandereana, el gualilo y la gurupendola negra, entre otras. Un gran porcentaje de las especies de flora y fauna asociadas a los bosques de roble se encuentra en peligro de extinción.
Estos bosques son importantes, adicionalmente, porque sustentan en gran porcentaje la oferta hídrica de las cuencas de los Ríos Suárez y Chicamocha de las cuales depende un buen número de habitantes de los departamentos de Boyacá y Santander.
Los bosques de roble colombianos se encuentran compuestos por dos especies de la familia Fagaceae, el roble negro o morado (Colombobalanus excelsa) y el roble blanco o común (Quercus humboldtii). Estas dos especies adicionalmente son exclusivas de Colombia.
El roble negro (Colombobalanus excelsa) se ha registrado únicamente entre los 1500 y los 2200 m.s.n.m. en tres localidades: Parque Nacional Natural Farallones de Cali (Valle), PNN Cueva de los Guacharos (Huila) y en el corregimiento de Virolín en el municipio de Charalá (Santander).
Por su parte, Quercus humboldtii se distribuye en las tres cordilleras de Colombia y en una localidad del Darién panameño. Cubre un rango altitudinal de los 1100 hasta los 3450 msnm, con una abundancia marcada en las laderas más secas, especialmente en la vertiente occidental de la Cordillera Oriental.
Cerca al 45% del territorio colombiano ha sido transformado debido al aumento demográfico y al intenso progreso de las fronteras agropecuarias. Entre las áreas más afectadas se encuentran los bosques andinos que actualmente representan 27% de su cobertura original.
Ancestralmente las especies de roble han sido taladas debido a sus usos en ebanistería, producción de carbón vegetal, curtiembre de cueros, elaboración de herramientas agrícolas, entre otros, aspecto que redujo notablemente la extensión de presencia de las especies y generó problemas de deriva y pérdida genética en sus poblaciones, dejándolas al borde de la extinción. La reducción en la cobertura de estos bosques se vio reflejada adicionalmente en las comunidades de flora y fauna asociadas y en la disminución de los caudales de las cuencas que estos regulan.
Actualmente, se generan nuevos retos para la conservación de los bosques de roble planteados por las nuevas disposiciones legales en materia de aprovechamiento sostenible de los recursos forestales (ley 1021 del 20 de abril de 2006) del país y en particular las dispuestas por los artículos tercero y cuarto de la resolución 096 del 20 de enero de 2006, en donde se resuelve que “Las Autoridades Ambientales Regionales llevarán a cabo estudios técnicos para efectos de establecer áreas susceptibles de aprovechamientos forestales persistentes de impacto reducido para la especie Roble” y que “Con base en dichos estudios, tales autoridades determinarán áreas susceptibles de aprovechamiento de la misma especie”, se deben articular acciones entre dichas autoridades ambientales y las entidades del orden académico y científico para responder a preguntas que al interior de estas entidades se han formulado y generar la información que esta resolución ordena.
El proyecto se realizará en la zona central del corredor Iguaque – La Rusia – Guantiva, en los municipios de Mogotes, Coromoro, Encino, Charalá, Gámbita, Onzaga (Santander), Arcabuco, Togüí, Moniquirá, Tipacoque, Soatá, Belén, Duitama, Sotaquirá (Boyacá), entre otros, loscuales se destacan por presentar bosques de roble de áreas considerables.
Sus donaciones nos permitirán continuar con nuestros proyectos y programas de conservación