• Cumplimiento
de legislación.
Se espera que los agricultores de los programas
de la RAS cumplan con la legislación
local y nacional, así como con aquellos
acuerdos internacionales relevantes. Sin embargo,
los científicos y quienes efectúan
las evaluaciones de las fincas no representan
al gobierno y no son los responsables de hacer
que la ley se cumpla. Aún cuando a veces
las leyes que regulan la agricultura puedan
ser obtusas, y contradictorias, no es posible
certificar a las fincas que violen la legislación
existente. A menudo los estándares de
la RAS son más estrictos que las legislaciones
nacionales. La certificación de la RAS
es voluntaria y sus estándares no son
un substituto de las regulaciones gubernamentales.
El cumplir con los estándares de la RAS
no es una razón para evitar o sustituir
la responsabilidad que cada agricultor tiene
con respecto a respetar la ley.
• Unidades de producción
parte fundamental de la comunidad.
Ninguna unidad de producción es una isla,
tienen efectos sociales, económicos y
ambientales más allá de sus perímetros.
El programa de certificación de la RAS
alienta y espera que los agricultores sean una
parte activa de la comunidad humana y logren
que sus tierras sean un componente integral
de los planes de conservación locales
y regionales. Las fincas deben ser buenas vecinas
de las comunidades, los parques y las reservas
de vida silvestre.
• Unidades productivas.
No hay un conflicto entre conservación
y producción. El programa de la RAS ayuda
a que los finqueros encuentren el balance apropiado.
La sostenibilidad se refiere tanto a la parte
económica como a la viabilidad ecológica
a largo plazo. Las fincas deben ser rentables
y contribuir a la viabilidad económica
de la comunidad.
• Los trabajadores
tienen derechos.
Muchas fincas dependen de los trabajadores estaciónales.
Los trabajadores migratorios deben tener los
mismos derechos y beneficios que los trabajadores
permanentes, incluyendo salarios justos, acceso
a atención médica, escuelas, capacitación,
agua potable, instalaciones sanitarias y alojamiento
digno.
• Los consumidores
deben hacer su parte.
La demanda de los consumidores por productos
social y ambientalmente responsables es el motor
que hace avanzar a la "nueva revolución
verde". La certificación y las eco-etiquetas
son un tipo de diálogo entre los consumidores
y los productores. Los consumidores progresistas
quieren estar seguros no sólo de la calidad
y el buen precio de los productos que consumen,
sino de que éstos provengan de fincas
eco-amigables donde los trabajadores son tratados
con respeto.
• Auditorias completas.
Las unidades de producción son auditadas
al menos una vez al año por especialistas
calificados. La RAS certifica unidades de producción,
no productos o compañías. Los
productos provenientes de fincas certificadas
son monitoreados cuidadosamente hasta que llegan
al mercado consumidor, de manera que el comprador
tiene la certeza de que la etiqueta otorgada
garantiza que el producto sea eco-amigable
¿Que productos certificamos?
En Colombia la Red de Agricultura Sostenible
a través de su socio Fundación
Natura, certifica café, banano, cacao,
cítricos, flores cortadas y helechos,
de acuerdo a los estándares sociales
y ambientales.