OFICINA DE CERTIFICACIÓN
   


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La ampliación de la frontera agrícola es la principal amenaza que sufren los bosques del trópico. A menudo, las fincas son responsables de la contaminación de las aguas, la deforestación y la erosión del suelo de una región tan rica en biodiversidad. En respuesta a esta situación, La Alianza para Bosques y la Red de Agricultura Sostenible (RAS) -una coalición de grupos conservacionistas independientes y sin fines de lucro- crearon la certificación socioambiental “Rainforest Alliance Certified”. Esta organización, junto con los otros nueve miembros de la RAS, consultó con grupos ambientales, la industria, el gobierno y otras partes interesadas para desarrollar las directrices que propicien el buen manejo de la agricultura en el trópico.

La certificación es un proceso amplio que mejora las prácticas agrícolas en beneficio de las comunidades, el trabajador agrícola, los agricultores, el consumidor y la vida silvestre tropical. Las normas de certificación cubren todos los aspectos de la producción, incluyendo la protección ambiental, el bienestar social y el fortalecimiento de la economía


La certificación propuesta por la RAS se basa en los siguientes preceptos y convicciones fundamentales:

Valores de la red de Agricultura Sostenible

• Los agricultores necesitan flexibilidad.
Los productores efectuaran los cambios ambientales y sociales en sus fincas si se les brindan las herramientas, la información y los incentivos adecuados. Necesitan tiempo para adaptarse a los cambios, precios justos por sus productos y el derecho de tomar sus propias decisiones con respecto a los cambios en el manejo.

• Participación y consenso.
Los principios y criterios de la RAS se desarrollan por medio de un proceso de negociación transparente, que involucra a todas las "partes interesadas" en la agricultura: Científicos, conservacionistas, trabajadores de campo, líderes comunales, agencias de gobierno, instituciones de investigación, consumidores y, por supuesto, los propios agricultores.


• Cumplimiento de legislación.
Se espera que los agricultores de los programas de la RAS cumplan con la legislación local y nacional, así como con aquellos acuerdos internacionales relevantes. Sin embargo, los científicos y quienes efectúan las evaluaciones de las fincas no representan al gobierno y no son los responsables de hacer que la ley se cumpla. Aún cuando a veces las leyes que regulan la agricultura puedan ser obtusas, y contradictorias, no es posible certificar a las fincas que violen la legislación existente. A menudo los estándares de la RAS son más estrictos que las legislaciones nacionales. La certificación de la RAS es voluntaria y sus estándares no son un substituto de las regulaciones gubernamentales. El cumplir con los estándares de la RAS no es una razón para evitar o sustituir la responsabilidad que cada agricultor tiene con respecto a respetar la ley.

• Unidades de producción parte fundamental de la comunidad.
Ninguna unidad de producción es una isla, tienen efectos sociales, económicos y ambientales más allá de sus perímetros. El programa de certificación de la RAS alienta y espera que los agricultores sean una parte activa de la comunidad humana y logren que sus tierras sean un componente integral de los planes de conservación locales y regionales. Las fincas deben ser buenas vecinas de las comunidades, los parques y las reservas de vida silvestre.

• Unidades productivas.
No hay un conflicto entre conservación y producción. El programa de la RAS ayuda a que los finqueros encuentren el balance apropiado. La sostenibilidad se refiere tanto a la parte económica como a la viabilidad ecológica a largo plazo. Las fincas deben ser rentables y contribuir a la viabilidad económica de la comunidad.

• Los trabajadores tienen derechos.
Muchas fincas dependen de los trabajadores estaciónales. Los trabajadores migratorios deben tener los mismos derechos y beneficios que los trabajadores permanentes, incluyendo salarios justos, acceso a atención médica, escuelas, capacitación, agua potable, instalaciones sanitarias y alojamiento digno.

• Los consumidores deben hacer su parte.
La demanda de los consumidores por productos social y ambientalmente responsables es el motor que hace avanzar a la "nueva revolución verde". La certificación y las eco-etiquetas son un tipo de diálogo entre los consumidores y los productores. Los consumidores progresistas quieren estar seguros no sólo de la calidad y el buen precio de los productos que consumen, sino de que éstos provengan de fincas eco-amigables donde los trabajadores son tratados con respeto.

• Auditorias completas.
Las unidades de producción son auditadas al menos una vez al año por especialistas calificados. La RAS certifica unidades de producción, no productos o compañías. Los productos provenientes de fincas certificadas son monitoreados cuidadosamente hasta que llegan al mercado consumidor, de manera que el comprador tiene la certeza de que la etiqueta otorgada garantiza que el producto sea eco-amigable

¿Que productos certificamos?

En Colombia la Red de Agricultura Sostenible a través de su socio Fundación Natura, certifica café, banano, cacao, cítricos, flores cortadas y helechos, de acuerdo a los estándares sociales y ambientales.

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